Tus ojos entraban por mi ventana pero aun los sentía distante… en esa esquina el viento calido que nos acompañaba no nos siguió mas.
Me miraste y dijiste adiós, te diste la media vuelta y marchaste. Me quedé pensando en tu vos, tu aroma, tu frasecita estúpida “nunca nos vamos a separar” a lo mejor tenias razón, y nada cambio pero mi mirada ya no te busca y se que la tuya sigue esperando ahí por mi. Te quise y no tengo nada que alegar.